La financiación de cuentas por cobrar es un préstamo que una empresa obtiene para cobrar el dinero que le deben sus clientes. La entidad crediticia paga a la empresa un porcentaje del importe total que deben los clientes, normalmente durante un periodo de tiempo determinado. El dinero puede destinarse a financiar otras operaciones, como la compra de existencias o el capital circulante.
La financiación de cuentas por cobrar se conoce como «factoring» o «descuento de facturas». Esta práctica existe desde la Edad Media, cuando los comerciantes vendían sus productos a crédito para cobrar más tarde. En la actualidad, la financiación de cuentas por cobrar se utiliza a menudo para ayudar a las pequeñas empresas a obtener liquidez a corto plazo mientras esperan los pagos de los clientes que han comprado bienes o servicios a crédito.